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REPÚBLICA
ÁRABE
SAHARAUI DEMOCRÁTICA >> LA MUJER SAHARAUI |
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Esta página pretender ser un homenaje a la mujer saharaui. Ellas son los
pilares sobre los que se asientan los campamentos de refugiados. Ellas
mantienen en pie las jaimas, articulan la vida social, crían a los
niños, humanizan en definitiva un erial hasta el punto que han hecho
posible una supervivencia digna durante los más de 30 años que dura el
exilio.
Durante la colonización española y la
posterior ocupación de Marruecos en 1975, la
mujer saharaui vio mermada su participación
social. Consciente de que su propia
emancipación sólo podía lograrse con la
“Liberación Nacional”, se comprometió
inicialmente con la lucha anticolonial, y
posteriormente tomando parte en numerosas
insurrecciones y levantamientos populares
contra la ocupación marroquí.
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Es necesario señalar que
las mujeres han llevado durante todos estos
años el peso de las labores y la
administración de los campamentos. Su
implicación en todos los aspectos de la vida
cotidiana es significativa. Las mujeres toman
a su cargo la organización de la vida social y
económica de los campamentos, recuperando así el papel preponderante que
ostentaban en la sociedad nómada.
La dirección de los
campamentos queda en la mayoría de los casos
en manos de las mujeres, ya que los Comités y
Subcomités están dirigidos prácticamente por
mujeres en todas las dairas. Este papel
importante de la mujer, tiene sus raíces en la
antigua distribución de actividades de la
sociedad nómada tradicional, en la que el
hombre se encargaba de la guerra y la mujer
queda a cargo del "frig" o grupo de jaimas. |
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La
emancipación de la mujer saharaui resulta excepcional en contraste con
la de otros países musulmanes. Sin duda el papel y el status de las
mujeres es el que ha sufrido una mayor transformación respecto al que
tenía en la sociedad tradicional. El movimiento nacionalista, surgido en
los últimos años del colonialismo, le impulsó a intervenir en
movimientos protesta y de oposición, siendo movilizada posteriormente
para la guerra como consecuencia del escaso número de población. La
mujer saharaui recibe incluso instrucción militar, aunque actualmente no
está encuadrada en el ejército. Su intervención política se canaliza a través de los Congresos
Populares, pero parece que su incorporación en los puestos de alta
dirección no ha sido tan masiva, a pesar de que en el último congreso
del Frente POLISARIO, celebrado en septiembre de 1999, se otorgó la
cartera de Cultura y Deportes a una mujer, lo cual supone un hecho
importantísimo en el avance hacia la equidad entre hombres y mujeres. |
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Estos cambios le han otorgado una posición y un
status social más elevado que repercute en una mayor equidad de género y
de oportunidades, a través de su promoción social e ideológica realizada
por medio de las Células de Base, de las campañas de orientación y
alfabetización, de la educación formal, y de la organización femenina
Unión Nacional de Mujeres, fundada en 1974, impulsora del
desarrollo de la mujer y de la sensibilización a nivel internacional de
su situación y lucha. |
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A la Unión
Nacional de Mujeres Saharauis, pertenecen todas por el hecho de ser
mujer. A través de comités, trabajan para satisfacer las necesidades de
su pueblo, además de sensibilizar a las mujeres acerca de su papel en la
sociedad y en la independencia nacional, concienciándolas sobre sus
derechos sociales y políticos a fin de garantizar una participación
eficaz en el presente y en el futuro. Así mismo, defienden los derechos
de las mujeres saharauis en las zonas ocupadas, víctimas de la
discriminación y agresión marroquí.
En el nuevo
Estado que reivindican, quieren mantener los logros conseguidos en
cuanto a participación en la organización de la sociedad y aumentar el
peso político que ya tienen en el Parlamento Saharaui. Por ello
reivindican su condición de ciudadanas y no la de miembro de una
familia, lo que determinará su acceso a las nuevas estructuras de poder,
plasmando en las leyes y en La Constitución las prácticas que hasta el
momento son costumbres. |
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AMINETU
HAIDAR |
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Aminetu Haidar, ha estado presa en varias ocasiones en la tristemente
famosa Cárcel Negra de El Aaiún. Es un símbolo de la lucha pacífica por
los derechos del pueblo saharaui. Esta activista de 39 años y madre de
dos hijos fue detenida por primera vez en 1987 por participar en una
protesta contra la ocupación del Sáhara Occidental cuando una comisión
de la ONU visitaba la zona. Desaparecida y torturada durante casi cuatro
años, a pesar de sufrir posteriormente numerosas detenciones y
vejaciones por parte de las autoridades marroquíes, no ha dejado de
trabajar de manera pacífica para que se haga realidad el derecho a la
autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por la ONU.
Aminetu Haidar ha participado en importantes iniciativas, como el Comité
de coordinación de las víctimas de desapariciones forzadas y de
detenidos del Sahara, en 1994; el Comité para la Liberación de Sidi
Mohmed Daddach y todos los detenidos saharauis, en 2001; el Comité
preparatorio de información sobre desaparecidos saharauis, en 2002; o el
Comité por la liberación de Ali Salem Tamek y los detenidos saharauis,
en 2003. |
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En mayo de 2005, Haidar participó en las manifestaciones para
denunciar el aumento de la represión marroquí, que ha causado centenares
de detenidos, encarcelados ilegalmente, torturados y dos personas
asesinadas.
Desde el 17 de junio de 2005 hasta el 17 de enero de 2006, Aminetu
Haidar ha permanecido en la cárcel tras ser apaleada brutalmente por la
policía cuando organizaba una manifestación en la ciudad de Smara. Como
ella misma expresó: “Mi crimen es haber ejercido mi derecho a manifestar
mi condena y mi protesta contra la represión y la arbitrariedad de las
fuerzas de ocupación marroquíes contra los civiles saharauís que
expresan desde hace tantos años su rechazo a la ocupación, reivindicando
de manera pacífica el respeto de los derechos humanos en el Sahara
Occidental, la liberación de los presos de opinión y la vuelta de los
desaparecidos vivos o muertos”.
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El 13 de diciembre de 2005 un tribunal marroquí condenó a Aminetu Haidar
a siete meses de prisión y a sus trece compañeros a penas de hasta tres
años de presidio, en unos procesos claramente irregulares según los
observadores internacionales presentes, entre ellos Amnistía
Internacional y una comisión del Consejo General de la Abogacía
Española.
Numerosas organizaciones de todo el mundo han estado exigiendo la
liberación de Aminetu Haidar y de muchos otros prisioneros políticos
recluidos en las cárceles marroquíes; el esclarecimiento del destino de
miles de desaparecidos; el cese de la persecución a los defensores de
los derechos humanos; la condena a los culpables, así como la retirada
de las unidades militares desplegadas en las calles de las ciudades
ocupadas y la libre entrada y circulación de los observadores
internacionales y de los medios de comunicación a los territorios
ocupados. En definitiva, exigen el cumplimiento por parte de Marruecos
de la legalidad internacional. Cuando ya se han cumplido tres décadas de
la ocupación del Sahara Occidental y del exilio de buena parte de sus
ciudadanos en la Hamada argelina, la concesión del Premio Bandrés a
Haidar es un reconocimiento a la dignidad.
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Aminetu Haidar lo expresaba así, desde la cárcel, a propósito del Día
Internacional Contra la Tortura: “...Es un milagro que siga con vida,
porque soy una mujer agotada físicamente de tantos años de desaparición
y encarcelamiento, tanta tortura y tantas vejaciones. Pero aquí estoy y
seguiré luchando con todas mis fuerzas, sabiendo que estáis allí
luchando por nosotros. Estoy tan segura de vosotros como lo estoy del
mar que me espera a 25 kilómetros, tan segura como lo estoy de que esos
niños saharauís refugiados en Argelia volverán a su tierra liberada.
Estoy tan segura de vosotros como lo estoy de la mirada cariñosa de mis
dos hijos, Mohamed y Hayat, a quienes añoro tanto...”. |
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Carta desde la cárcel de Aminetu Haidar a
Condoleezza Rice
Carta de Aminetu Haidar al
Presidente del Parlamento Europeo |
Más información:
Aminatu Haidar,
activista del desierto
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MARIEM
HASSAN |
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Hija de una
familia de pastores
Mariem Hassan nació en 1958 en las inmediaciones de la ciudad santa de
Smara, en la cuenca de Saguia el Hamra, junto al río Tasua. Tercera de
diez hermanos, la familia vivía de sus rebaños de cabras.
Mariem tenía
diecisiete años cuando presenció los sucesos de la Marcha Verde. Dos de
sus hermanos eran militares y pudieron trasladar en sus coches a la
familia al enclave de Mjeriz, próximo a Tifariti, primera etapa del
éxodo. Desde allí salieron para Argelia, hacia los campamentos,
estableciéndose en la daira de Smara.
Mariem pasó
en los campamentos cerca de vientisiete años, en una etapa en la que fue
madre de sus cinco hijos. En la actualidad vive en Sabadell (Barcelona)
con su marido y los hijos menores. |
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Mariem lleva
toda su vida participando en distintos grupos de música saharaui.
Primero con "El Hafed", que pronto cambió su nombre por "Mártir
Luali", en memoria del primer Secretario de Frente Polisario, muerto
tempranamente en combate. Con el grupo viajó a muchísimos países
participando en actos culturales cargados de un alto contenido político
que, en plena guerra con Marruecos, eran a menudo boicoteados por
activistas y funcionarios marroquíes en el extranjero.
"Mártir
Luali" grabó, entre los años 80 y 90, en distintos países europeos
cuatro o cinco discos ayudado por los respectivos comités de
solidaridad. Entre ellos destaca "Polisario Vencerá", producido
por Mohamed Tami, Ministro de Cultura saharaui. Mariem, como muchas
otras de las mujeres que han integrado "Mártir Luali",
participaba o no en las giras y grabaciones según se lo permitieran
embarazos, partos y crianzas de los hijos. |
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En 1998 graba el disco "A pesar de las heridas" dedicado a los
cantos de las mujeres saharauis. Las voces de algunas de ellas, como
Mariem Hassan, Teita Lebid o Hadhum Abeid, son sencillamente
estremecedoras. Transmiten la carga emocional acumulada en todos estos
años de sufrimiento. Más modernas, más alegres, más ligeras, pero no
menos interesantes, son las voces de las jóvenes Aziza Brahim, Serguela
Abdi o Naha Salec. En un plano intermedio quedan las espléndidas Jeirana
Embarec y Faknash Abeid. Es una grabación respetuosa con la tradición
musical. Los instrumentos básicos utilizados son la tindinit, el tubal y
las guitarras.
Entre sus canciones destaca su "Canción
de la Intifada" que en las giras posteriores con Leyoad -grupo
circunstancial bajo el que se presenta en toda Europa- será uno de los
platos fuertes. También merece nombrar "Sahara neb gija" o "Yasar
geidu".
Con las
Mujeres Saharauis ha grabado "Medej", una colección de cantos
antiguos espirituales. Su último disco es "Deseo", testigo de
excepción de una de las etapas más fecundas del haul saharaui en el
exilio. Una hora larga de música en libertad.
En el exilio, Mariem mantiene toda la energía para reivindicar desde el
haul la suerte de su pueblo, que ha sido despojado de su territorio. |
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REPORTAJE:
La voz viva del Pueblo Saharaui.

(Carlos Galilea.
Suplemento
Babelia, de El País, sábado 28 de enero de 2006)
Concierto de Mariem Hassan
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MAIMA
MAHAMUD |
| Maima Mahamud es directora de
la escuela de mujeres de Dajla y representante para la secretaria de
estado de los asuntos sociales y la promoción de la mujer en el
campamento de Dajla. |
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Por Hernán Zin
"La sociedad saharaui es matriarcal.
Aquí somos las mujeres las que organizamos la
vida, las que mantenemos unida a la comunidad", me
dice Maima Mahamud, Secretaria de Estado de
Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer del
Frente Polisario. "Algún día, cuando
nuestro país alcance la libertad, las mujeres
saharauis podremos ser un ejemplo no sólo para las
otras naciones árabes sino para todo el mundo".
Maima Mahamud era apenas una niña
cuando huyó de Dajla junto a su familia en 1975
para ponerse a salvo de la ofensiva
marroquí articulada por Hassan II sobre el Sáhara
Occidental. A diferencia de buena parte de sus
vecinos, partió hacia el sur y recaló en la ciudad
mauritana de Zuerat.
En 1978 su madre resultó herida en un ataque y
su padre entró en prisión. Una vez más, empujados
por el miedo y la desesperación, Maima y sus
parientes se vieron obligados a cogerlo todo y
salir en busca de refugio. Tras un
interminable periplo arribaron al campamento de
refugiados de Dajla, en la hamada argelina, como
ya lo habían hecho miles de saharauis. "Fueron
tiempos muy duros, los niños se morían de hambre,
nos encontrábamos en la indigencia más absoluta",
me dice.
Cuando tenía nueve años,
en 1982, Maima
fue elegida junto a otras 99 niñas para viajar a
Cuba. "Estuvimos 24 horas en el aeropuerto de
Barajas. Las autoridades españolas nos trataron
mal porque no teníamos pasaportes, viajábamos con
salvoconductos. No nos dieron de comer", señala. |
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Permaneció en la isla caribeña el resto de su
infancia y toda la adolescencia, estudiando,
preparándose para el futuro, con la idea
insoslayable, a pesar de su corta de edad, de que
volvería al Sáhara para luchar por la
independencia de su pueblo. En poco más de un
lustro Maima había experimentado tres veces el
trauma del desarraigo: primero rumbo a Mauritania,
luego hacia a Argelia y finalmente en Cuba, donde
tuvo la posibilidad de regresar para ver a sus
padres y hermanos sólo en una ocasión. Una niñez
solitaria, marcada por la pérdida de todo asidero.
Una vida condicionada por la ocupación marroquí,
por el comportamiento inmoral e hipócrita de la
comunidad internacional, por esos manejos y
estrategias del poder que sin remordimientos se
llevan por delante a la gente más postergada y
vulnerable.
Desde
que se reencontró finalmente con los suyos, en las
sórdidas arenas del exilio, Maima comenzó a
experimentar una honda preocupación por la
situación de la mujer, ya que el 80% de las
refugiadas carecía de posibilidades de continuar
con los estudios una vez superado el nivel de
formación elemental. |
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Fue por esta
razón que creó en 1999 la Escuela de Mujeres de Dajla . Un proyecto
piloto que sería replicado en los demás campamentos sahauis. El aspecto
exterior del edificio que da vida a la escuela, de paredes
descascaradas, erosionadas por el constante azote del siroco, contrasta
con la actividad febril que se descubre en su interior, donde más de
cien mujeres, de entre 18 y 55 años de edad, reciben formación en
talleres de costura, informática, cocina y producción audiovisual.
Lo aprendido
por estas mujeres se perpetúa muchas veces a través de pequeños
emprendimientos que ponen en marcha con la ayuda de microcréditos, como
la única pizzería del campamento de refugiados, a la que me dirijo
algunas noches para encontrarme con amigos y que es todo un éxito entre
quienes venimos del extranjero al Sáhara. |
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Quizás sea debido a los innumerables momentos
difíciles que ha tenido que superar a lo largo de
su vida, pero lo cierto es que Maima, aunque se
muestra como una mujer sumamente amable, cálida y
sonriente, habla de forma terminante, sin mostrar
fisuras en sus ideas y sin hacer compromisos
políticos. A sus 33 años parece poco dispuesta a
las concesiones innecesarias.
"Tenéis que recordar que nosotros también éramos
españoles y que, mientras vosotros habéis
progresado en estos treinta años, nosotros nos
hemos quedados estancados en la miseria y el
olvido", afirma Maima. "Somos un pueblo noble y
bonito que no se merece lo que le pasa”.
Con respecto a la mujer, el eje de su lucha, Maima
sostiene que en el Sáhara se ejercita una versión
del islam que debería ser tomada como paradigma.
"Aquí no hay violencia contra nosotras, al
contrario: vivimos en un clima de tolerancia y
libertad".
Hernán Zin
http://blogs.20minutos.es/enguerra
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FATMA
EL
MEHDI |
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Fatma El Mehdi nació
en 1969 en el Sáhara Occidental en la ciudad de
Smara siendo colonia española. Desde pequeña la
vida no le fue fácil a esta mujer pero ha sabido
luchar para salir adelante y hacer frente a
las adversidades y dificultades que ha encontrado
a lo largo de su vida. Ha conocido el éxodo y el
exilio y ha sufrido situaciones familiares de las
que ha sabido salir.
Cuando Fatma nació, la situación política y social
en el Sáhara Occidental estaba delicada y
había tensión en el ambiente. A finales de 1975 se
rumorea que el gobierno español va a abandonar la
colonia en manos de Marruecos. Se tiene
conocimiento que un grupo numeroso de marroquíes
están en la frontera del Sáhara Occidental
queriendo invadirlo. La familia de Fatma, al igual
que otras familias saharauis están presintiendo la
guerra y el exilio. Los acontecimientos se
precipitan y, efectivamente, de la noche a la
mañana el Sáhara deja de ser colonia española para
convertirse en tierra ocupada por Marruecos y
Mauritania. Fatma tenía entonces seis años y
junto a su familia se ve obligada a huir a
Argelia, a la hamada de Tindouf, como tantas otras
mujeres, ancianos y niños, huyendo de los
bombardeos y el acoso del ejército marroquí.
Marruecos se quedaba con su casa y con todo lo que les
pertenecía.
La familia de Fatma la envió a estudiar: primero
estuvo dos años en Argelia y luego continuó sus
estudios en Libia durante 10 años, siendo de las
primeras promociones que realizó estudios en este
país. En 1986, con once años, Fatma tuvo que interrumpir sus estudios en
Libia porque su padre murió en la guerra y ella,
al ser la mayor, tuvo que dedicarse a su familia. Volvió a los campamentos para ser la segunda
madre de nueve hermanos.
Aclimatarse en lo peor
del desierto, sin agua corriente, sin luz, cuidar
a los hijos, llevar las riendas de la casa,
mientras los hombres están en el frente, y al
mismo tiempo, hacer la revolución, no es sencillo.
Con mucha dificultad estudió en la Escuela 27 de
Febrero para poder enseñar posteriormente a los
niños y niñas del campamento de Smara. |
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Allí comenzó a desarrollar una intensa labor a
favor de las mujeres. De nuevo la vida le puso
dificultades que supo superar: su primera hija
necesitaba atención sanitaria y la
Unión Nacional
de Mujeres Saharauis (U.N.M.S.)
le propuso que buscara una familia en España para
que acogiera a su hija y le diera las atenciones
que requería. Encontró una familia en San Fernando
(Cádiz) que se hizo cargo de su hija cuando tenía
tres años de edad. Fatma tuvo que aprender español
para poder comunicarse con su pequeña hija y con
la familia de acogida.
Gracias a la
solidaridad de esta familia gaditana pudo trabajar
con la U.N.M.S. Primero como empleada hasta 1996 y
luego como Responsable de Cooperación hasta 2002.
En este año se celebró en marzo el 4° Congreso de
la U.N.M.S. siendo elegida Secretaria General. Actualmente
sigue
dirigiendo la Unión Nacional
de Mujeres Saharauis ya que fue reelegida en el 5º
Congreso. |
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La Unión Nacional de
Mujeres Saharauis es una organización que estuvo organizando desde 1974
a las mujeres que viven en los campamentos de refugiados de la Hamada
argelina en todos los ámbitos: educación, sanidad, cultura,
logística,... mientras la mayoría de la población masculina se
encontraba en el frente. Actualmente, aunque siguen asumiendo parte de
esas funciones, se dedican al desarrollo de la mujer saharaui y la
integración en la sociedad civil y política, así como a la equiparación
en sus derechos con los hombres. |
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Entrevistas con Fatma el
Mehdi:
“La planificación familiar no es una prioridad, intentan aniquilarnos
como pueblo” 
"Marruecos intenta borrar la existencia del pueblo saharaui"
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