REPÚBLICA ÁRABE SAHARAUI DEMOCRÁTICA >>   LA MUJER SAHARAUI  

 

SAHARAUIS DESTACADAS

AMINETU HAIDAR
MARIEM HASSAN
MAIMA MAHAMUD
FATMA EL MEHDI
 
 
ENLACES:  UNIÓN NACIONAL DE MUJERES SAHARAUIS    |  BLOG DE LAS MUJERES DE DAJLA
  MUJERES SAHARAUIS (www.sermujeres.org)  |  MUJERES DEL SAHARA (mujeresdelsahara.blogspot.com)
   
DE INTERÉS: La poetisa Saharaui Nanna Labat Rachid presenta su nuevo libro en Argel
  Nina Serrano Borrull: La mujer saharaui en los campos de refugiados
  El premio " Silver Rose" de Solidar, concedido a Aminetu Haidar
  Mujeres saharauis en las zonas ocupadas

 

 

Esta página pretender ser un homenaje a la mujer saharaui. Ellas son los pilares sobre los que se asientan los campamentos de refugiados. Ellas mantienen en pie las jaimas, articulan la vida social, crían a los niños, humanizan en definitiva un erial hasta el punto que han hecho posible una supervivencia digna durante los más de 30 años que dura el exilio.

 

Durante la colonización española y la posterior ocupación de Marruecos en 1975, la mujer saharaui vio mermada su participación social. Consciente de que su propia emancipación sólo podía lograrse con la “Liberación Nacional”, se comprometió inicialmente con la lucha anticolonial, y posteriormente tomando parte en numerosas insurrecciones y levantamientos populares contra la ocupación marroquí.

Es necesario señalar que las mujeres han llevado durante todos estos años el peso de las labores y la administración de los campamentos. Su implicación en todos los aspectos de la vida cotidiana es significativa. Las mujeres toman a su cargo la organización de la vida social y económica de los campamentos, recuperando así el papel preponderante que ostentaban en la sociedad nómada.

 

La dirección de los campamentos queda en la mayoría de los casos en manos de las mujeres, ya que los Comités y Subcomités están dirigidos prácticamente por mujeres en todas las dairas. Este papel importante de la mujer, tiene sus raíces en la antigua distribución de actividades de la sociedad nómada tradicional, en la que el hombre se encargaba de la guerra y la mujer queda a cargo del "frig" o grupo de jaimas.

La emancipación de la mujer saharaui resulta excepcional en contraste con la de otros países musulmanes. Sin duda el papel y el status de las mujeres es el que ha sufrido una mayor transformación respecto al que tenía en la sociedad tradicional. El movimiento nacionalista, surgido en los últimos años del colonialismo, le impulsó a intervenir en movimientos protesta y de oposición, siendo movilizada posteriormente para la guerra como consecuencia del escaso número de población. La mujer saharaui recibe incluso instrucción militar, aunque actualmente no está encuadrada en el ejército.

 

Su intervención política se canaliza a través de los Congresos Populares, pero parece que su incorporación en los puestos de alta dirección no ha sido tan masiva, a pesar de que en el último congreso del Frente POLISARIO, celebrado en septiembre de 1999, se otorgó la cartera de Cultura y Deportes a una mujer, lo cual supone un hecho importantísimo en el avance hacia la equidad entre hombres y mujeres.

Estos cambios le han otorgado una posición y un status social más elevado que repercute en una mayor equidad de género y de oportunidades, a través de su promoción social e ideológica realizada por medio de las Células de Base, de las campañas de orientación y alfabetización, de la educación formal, y de la organización femenina Unión Nacional de Mujeres, fundada en 1974,  impulsora del desarrollo de la mujer y de la sensibilización a nivel internacional de su situación y lucha.

A la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, pertenecen todas por el hecho de ser mujer. A través de comités, trabajan para satisfacer las necesidades de su pueblo, además de sensibilizar a las mujeres acerca de su papel en la sociedad y en la independencia nacional, concienciándolas sobre sus derechos sociales y políticos a fin de garantizar una participación eficaz en el presente y en el futuro. Así mismo, defienden los derechos de las mujeres saharauis en las zonas ocupadas, víctimas de la discriminación y agresión marroquí.

 

En el nuevo Estado que reivindican, quieren mantener los logros conseguidos en cuanto a participación en la organización de la sociedad y aumentar el peso político que ya tienen en el Parlamento Saharaui. Por ello reivindican su condición de ciudadanas y no la de miembro de una familia, lo que determinará su acceso a las nuevas estructuras de poder, plasmando en las leyes y en La Constitución las prácticas que hasta el momento son costumbres.

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AMINETU HAIDAR

Aminetu Haidar, ha estado presa en varias ocasiones en la tristemente famosa Cárcel Negra de El Aaiún. Es un símbolo de la lucha pacífica por los derechos del pueblo saharaui. Esta activista de 39 años y madre de dos hijos fue detenida por primera vez en 1987 por participar en una protesta contra la ocupación del Sáhara Occidental cuando una comisión de la ONU visitaba la zona. Desaparecida y torturada durante casi cuatro años, a pesar de sufrir posteriormente numerosas  detenciones y vejaciones por parte de las autoridades marroquíes, no ha dejado de trabajar de manera pacífica para que se haga realidad el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por la ONU.

 

Aminetu Haidar ha participado en importantes iniciativas, como el Comité de coordinación de las víctimas de desapariciones forzadas y de detenidos del Sahara, en 1994; el Comité para la Liberación de Sidi Mohmed Daddach y todos los detenidos saharauis, en 2001; el Comité preparatorio de información sobre desaparecidos saharauis, en 2002; o el Comité por la liberación de Ali Salem Tamek y los detenidos saharauis, en 2003.

En mayo de 2005, Haidar participó en las manifestaciones para denunciar el aumento de la represión marroquí, que ha causado centenares de detenidos, encarcelados ilegalmente, torturados y dos personas asesinadas.

 

Desde el 17 de junio de 2005 hasta el 17 de enero de 2006, Aminetu Haidar ha permanecido en la cárcel tras ser apaleada brutalmente por la policía cuando organizaba una manifestación en la ciudad de Smara. Como ella misma expresó: “Mi crimen es haber ejercido mi derecho a manifestar mi condena y mi protesta contra la represión y la arbitrariedad de las fuerzas de ocupación marroquíes contra los civiles saharauís que expresan desde hace tantos años su rechazo a la ocupación, reivindicando de manera pacífica el respeto de los derechos humanos en el Sahara Occidental, la liberación de los presos de opinión y la vuelta de los desaparecidos vivos o muertos”.

El 13 de diciembre de 2005 un tribunal marroquí condenó a Aminetu Haidar a siete meses de prisión y a sus trece compañeros a penas de hasta tres años de presidio, en unos procesos claramente irregulares según los observadores internacionales presentes, entre ellos Amnistía Internacional y una comisión del Consejo General de la Abogacía Española.

 

Numerosas organizaciones de todo el mundo han estado exigiendo la liberación de Aminetu Haidar y de muchos otros prisioneros políticos recluidos en las cárceles marroquíes; el esclarecimiento del destino de miles de desaparecidos; el cese de la persecución a los defensores de los derechos humanos; la condena a los culpables, así como la retirada de las unidades militares desplegadas en las calles de las ciudades ocupadas y la libre entrada y circulación de los observadores internacionales y de los medios de comunicación a los territorios ocupados. En definitiva, exigen el cumplimiento por parte de Marruecos de la legalidad internacional. Cuando ya se han cumplido tres décadas de la ocupación del Sahara Occidental y del exilio de buena parte de sus ciudadanos en la Hamada argelina, la concesión del Premio Bandrés a Haidar es un reconocimiento a la dignidad.

Aminetu Haidar lo expresaba así, desde la cárcel, a propósito del Día Internacional Contra la Tortura: “...Es un milagro que siga con vida, porque soy una mujer agotada físicamente de tantos años de desaparición y encarcelamiento, tanta tortura y tantas vejaciones. Pero aquí estoy y seguiré luchando con todas mis fuerzas, sabiendo que estáis allí luchando por nosotros. Estoy tan segura de vosotros como lo estoy del mar que me espera a 25 kilómetros, tan segura como lo estoy de que esos niños saharauís refugiados en Argelia volverán a su tierra liberada. Estoy tan segura de vosotros como lo estoy de la mirada cariñosa de mis dos hijos, Mohamed y Hayat, a quienes añoro tanto...”.

Carta desde la cárcel de Aminetu Haidar a Condoleezza Rice

Carta de Aminetu Haidar al Presidente del Parlamento Europeo

Más información: Aminatu Haidar, activista del desierto

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 MARIEM HASSAN

Hija de una familia de pastores

Mariem Hassan nació en 1958 en las inmediaciones de la ciudad santa de Smara, en la cuenca de Saguia el Hamra, junto al río Tasua. Tercera de diez hermanos, la familia vivía de sus rebaños de cabras.

 

Mariem tenía diecisiete años cuando presenció los sucesos de la Marcha Verde. Dos de sus hermanos eran militares y pudieron trasladar en sus coches a la familia al enclave de Mjeriz, próximo a Tifariti, primera etapa del éxodo. Desde allí salieron para Argelia, hacia los campamentos, estableciéndose en la daira de Smara.

 

Mariem pasó en los campamentos cerca de vientisiete años, en una etapa en la que fue madre de sus cinco hijos. En la actualidad vive en Sabadell (Barcelona) con su marido y los hijos menores.

 

Mariem lleva toda su vida participando en distintos grupos de música saharaui. Primero con "El Hafed", que pronto cambió su nombre por "Mártir Luali", en memoria del primer Secretario de Frente Polisario, muerto tempranamente en combate. Con el grupo viajó a muchísimos países participando en actos culturales cargados de un alto contenido político que, en plena guerra con Marruecos, eran a menudo boicoteados por activistas y funcionarios marroquíes en el extranjero.

 

"Mártir Luali" grabó, entre los años 80 y 90, en distintos países europeos cuatro o cinco discos ayudado por los respectivos comités de solidaridad. Entre ellos destaca "Polisario Vencerá", producido por Mohamed Tami, Ministro de Cultura saharaui. Mariem, como muchas otras de las mujeres que han integrado "Mártir Luali", participaba o no en las giras y grabaciones según se lo permitieran embarazos, partos y crianzas de los hijos.

En 1998 graba el disco "A pesar de las heridas" dedicado a los cantos de las mujeres saharauis. Las voces de algunas de ellas, como Mariem Hassan, Teita Lebid o Hadhum Abeid, son sencillamente estremecedoras. Transmiten la carga emocional acumulada en todos estos años de sufrimiento. Más modernas, más alegres, más ligeras, pero no menos interesantes, son las voces de las jóvenes Aziza Brahim, Serguela Abdi o Naha Salec. En un plano intermedio quedan las espléndidas Jeirana Embarec y Faknash Abeid. Es una grabación respetuosa con la tradición musical. Los instrumentos básicos utilizados son la tindinit, el tubal y las guitarras.

 

Entre sus canciones destaca su "Canción de la Intifada" que en las giras posteriores con Leyoad -grupo circunstancial bajo el que se presenta en toda Europa- será uno de los platos fuertes. También merece nombrar "Sahara neb gija" o "Yasar geidu".

 

Con las Mujeres Saharauis ha grabado "Medej", una colección de cantos antiguos espirituales. Su último disco es "Deseo", testigo de excepción de una de las etapas más fecundas del haul saharaui en el exilio. Una hora larga de música en libertad.

En el exilio, Mariem mantiene toda la energía para reivindicar desde el haul la suerte de su pueblo, que ha sido despojado de su territorio.

 
 
 

REPORTAJE: La voz viva del Pueblo Saharaui.

(Carlos Galilea. Suplemento Babelia, de El País, sábado 28 de enero de 2006)

 

Concierto de Mariem Hassan

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 MAIMA MAHAMUD
Maima Mahamud es directora de la escuela de mujeres de Dajla y representante para la secretaria de estado de los asuntos sociales y la promoción de la mujer en el campamento de Dajla.

Por Hernán Zin

 

"La sociedad saharaui es matriarcal. Aquí somos las mujeres las que organizamos la vida, las que mantenemos unida a la comunidad", me dice Maima Mahamud, Secretaria de Estado de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer del Frente Polisario. "Algún día, cuando nuestro país alcance la libertad, las mujeres saharauis podremos ser un ejemplo no sólo para las otras naciones árabes sino para todo el mundo".

 

Maima Mahamud era apenas una niña cuando huyó de Dajla junto a su familia en 1975 para ponerse a salvo de la ofensiva marroquí articulada por Hassan II sobre el Sáhara Occidental. A diferencia de buena parte de sus vecinos, partió hacia el sur y recaló en la ciudad mauritana de Zuerat.

 

En 1978 su madre resultó herida en un ataque y su padre entró en prisión. Una vez más, empujados por el miedo y la desesperación, Maima y sus parientes se vieron obligados a cogerlo todo y salir en busca de refugio. Tras un interminable periplo arribaron al campamento de refugiados de Dajla, en la hamada argelina, como ya lo habían hecho miles de saharauis. "Fueron tiempos muy duros, los niños se morían de hambre, nos encontrábamos en la indigencia más absoluta", me dice.

 

Cuando tenía nueve años, en 1982, Maima fue elegida junto a otras 99 niñas para viajar a Cuba. "Estuvimos 24 horas en el aeropuerto de Barajas. Las autoridades españolas nos trataron mal porque no teníamos pasaportes, viajábamos con salvoconductos. No nos dieron de comer", señala.

Permaneció en la isla caribeña el resto de su infancia y toda la adolescencia, estudiando, preparándose para el futuro, con la idea insoslayable, a pesar de su corta de edad, de que volvería al Sáhara para luchar por la independencia de su pueblo. En poco más de un lustro Maima había experimentado tres veces el trauma del desarraigo: primero rumbo a Mauritania, luego hacia a Argelia y finalmente en Cuba, donde tuvo la posibilidad de regresar para ver a sus padres y hermanos sólo en una ocasión. Una niñez solitaria, marcada por la pérdida de todo asidero. Una vida condicionada por la ocupación marroquí, por el comportamiento inmoral e hipócrita de la comunidad internacional, por esos manejos y estrategias del poder que sin remordimientos se llevan por delante a la gente más postergada y vulnerable.

 

Desde que se reencontró finalmente con los suyos, en las sórdidas arenas del exilio, Maima comenzó a experimentar una honda preocupación por la situación de la mujer, ya que el 80% de las refugiadas carecía de posibilidades de continuar con los estudios una vez superado el nivel de formación elemental.

Fue por esta razón que creó en 1999 la Escuela de Mujeres de Dajla . Un proyecto piloto que sería replicado en los demás campamentos sahauis. El aspecto exterior del edificio que da vida a la escuela, de paredes descascaradas, erosionadas por el constante azote del siroco, contrasta con la actividad febril que se descubre en su interior, donde más de cien mujeres, de entre 18 y 55 años de edad, reciben formación en talleres de costura, informática, cocina y producción audiovisual.

 

Lo aprendido por estas mujeres se perpetúa muchas veces a través de pequeños emprendimientos que ponen en marcha con la ayuda de microcréditos, como la única pizzería del campamento de refugiados, a la que me dirijo algunas noches para encontrarme con amigos y que es todo un éxito entre quienes venimos del extranjero al Sáhara.

Quizás sea debido a los innumerables momentos difíciles que ha tenido que superar a lo largo de su vida, pero lo cierto es que Maima, aunque se muestra como una mujer sumamente amable, cálida y sonriente, habla de forma terminante, sin mostrar fisuras en sus ideas y sin hacer compromisos políticos. A sus 33 años parece poco dispuesta a las concesiones innecesarias.


"Tenéis que recordar que nosotros también éramos españoles y que, mientras vosotros habéis progresado en estos treinta años, nosotros nos hemos quedados estancados en la miseria y el olvido", afirma Maima. "Somos un pueblo noble y bonito que no se merece lo que le pasa”.
 

Con respecto a la mujer, el eje de su lucha, Maima sostiene que en el Sáhara se ejercita una versión del islam que debería ser tomada como paradigma. "Aquí no hay violencia contra nosotras, al contrario: vivimos en un clima de tolerancia y libertad".

 

Hernán Zin

http://blogs.20minutos.es/enguerra

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 FATMA EL MEHDI  

Fatma El Mehdi nació en 1969 en el Sáhara Occidental en la ciudad de Smara siendo colonia española. Desde pequeña la vida no le fue fácil a esta mujer pero ha sabido luchar para salir adelante y hacer frente a las adversidades y dificultades que ha encontrado a lo largo de su vida. Ha conocido el éxodo y el exilio y ha sufrido situaciones familiares de las que ha sabido salir.

 

Cuando Fatma nació, la situación política y social en el Sáhara Occidental estaba delicada y había tensión en el ambiente. A finales de 1975 se rumorea que el gobierno español va a abandonar la colonia en manos de Marruecos. Se tiene conocimiento que un grupo numeroso de marroquíes están en la frontera del Sáhara Occidental queriendo invadirlo. La familia de Fatma, al igual que otras familias saharauis están presintiendo la guerra y el exilio. Los acontecimientos se precipitan y, efectivamente, de la noche a la mañana el Sáhara deja de ser colonia española para convertirse en tierra ocupada por Marruecos y Mauritania. Fatma tenía entonces seis años y junto a su familia se ve obligada a huir a Argelia, a la hamada de Tindouf, como tantas otras mujeres, ancianos y niños, huyendo de los bombardeos y el acoso del ejército marroquí. Marruecos se quedaba con su casa y con todo lo que les pertenecía.

 

La familia de Fatma la envió a estudiar: primero estuvo dos años en Argelia y luego continuó sus estudios en Libia durante 10 años, siendo de las primeras promociones que realizó estudios en este país. En 1986, con once años, Fatma tuvo que interrumpir sus estudios en Libia porque su padre murió en la guerra y ella, al ser la mayor, tuvo que dedicarse a su familia. Volvió a los campamentos para ser la segunda madre de nueve hermanos.

 

Aclimatarse en lo peor del desierto, sin agua corriente, sin luz, cuidar a los hijos, llevar las riendas de la casa, mientras los hombres están en el frente, y al mismo tiempo, hacer la revolución, no es sencillo. Con mucha dificultad estudió en la Escuela 27 de Febrero para poder enseñar posteriormente a los niños y niñas del campamento de Smara.

Allí comenzó a desarrollar una intensa labor a favor de las mujeres. De nuevo la vida le puso dificultades que supo superar: su primera hija necesitaba atención sanitaria y la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (U.N.M.S.) le propuso que buscara una familia en España para que acogiera a su hija y le diera las atenciones que requería. Encontró una familia en San Fernando (Cádiz) que se hizo cargo de su hija cuando tenía tres años de edad. Fatma tuvo que aprender español para poder comunicarse con su pequeña hija y con la familia de acogida.

 

Gracias a la solidaridad de esta familia gaditana pudo trabajar con la U.N.M.S. Primero como empleada hasta 1996 y luego como Responsable de Cooperación hasta 2002. En este año se celebró en marzo el 4° Congreso de la U.N.M.S. siendo elegida Secretaria General. Actualmente sigue dirigiendo la Unión Nacional de Mujeres Saharauis ya que fue reelegida en el 5º Congreso.

 

La Unión Nacional de Mujeres Saharauis es una organización que estuvo organizando desde 1974 a las mujeres que viven en los campamentos de refugiados de la Hamada argelina en todos los ámbitos: educación, sanidad, cultura, logística,... mientras la mayoría de la población masculina se encontraba en el frente. Actualmente, aunque siguen asumiendo parte de esas funciones, se dedican al desarrollo de la mujer saharaui y la integración en la sociedad civil y política, así como a la equiparación en sus derechos con los hombres.

Entrevistas con Fatma el Mehdi:

“La planificación familiar no es una prioridad, intentan aniquilarnos como pueblo”  

"Marruecos intenta borrar la existencia del pueblo saharaui"

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